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Samuel Trigueros
Honduras
Réquiem
Respiro el aire rojo de los perros
en su frenética búsqueda de cópula/
hinchado de licor y aun sediento
un hombre cruza la avenida
esquiva los restos invisibles del espejo roto]
desde el oculto ángulo que forman
la catedral y la leprosa acera
hacia el asfalto se desliza
el orín de una vejiga femenina/
encapotado un policía tierno besa
la forma de la muerte/
el húmedo esqueleto de la ciudad dormida
se cubre de ceniza lunar de sangre de
sirenas de arengas de cuartel
de corazones núbiles muertos bajo los
puentes de la periferia de enardecidos
ojos planificando las próximas estafas
de agónicos papeles arrojados por la
convulsa ventana del poeta
de tos de niños de esputos viejos
de estériles espermas en
el silencio de cuartos refinados/
nadie oye si gritas nadie
se despierta si como un loco rompes
los tableros coloniales del cielo/
si destrozas el blindaje de los potentados
nadie te reclama y si vomitas
contra la cara de tu propia madre
nadie hace sonar el martillo de los desheredados/
la ciudad está del otro lado del lago y los
remos muertos ornan la vacuidad salvaje
¡Abrázame durmamos Capitana!
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